Adaptación de Meteoro, la película es una perfecta traslación del universo del dibujo animado más efectista, un derroche delirante de color, música, movimiento, encadenados entre escenas geniales y sería la película perfecta si le quitásemos media hora.
Viendo la peli he tenido la sensación de que, uno, los Wachowsky son hoy por hoy de los pocos que aún me sorprenden a nivel visual en un cine y, dos, que les hubiera gustado hacer Cars. La peli puede verse de hecho como una versión en imagen casi real de la peli de Pixar y ¿no es John Goodman un Mr. Increíble venido a menos?
No apta para los que se sientan en las primeras filas, combina la espectacularidad a toda velocidad de las carreras con un toque de peli familiar que no molesta e incluso divierte. Por haber hay hasta ¡un mono!, peleas surrealistas y graciosísimas (no perderse a Goodman repartiendo hostias como panes) y en general mucho buen rollo y un mensaje claro en contra de la excesiva profesionalización del deporte y el poder de los patrocinadores.
Pero si me quedo con algo es con esto. Muchos directores hacen pelis más o menos deslumbrantes pero pocos dan a dos actores magníficos las escenas de lucimiento que tienen Goodman y Sarandon. En medio de la vorágine digital, de los golpes, los choques, las virutas digitales, vale más un actor de carne y hueso interpretando una escena que un mundo virtual más hueco que una simple fotocopia de un tebeo.






















